jueves, junio 09, 2005

Rima del no

Lo uno.
El no.
El de la muerte.
El del amor.

3 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Suena un tanto a Miguel Hernández y aquello de las 3 heridas, la de la vida, la del amor, la de la muerte. Supongo que te refieres al universo del uno, al hombre que se descubre solo ( naces solo, mueres solo, no te engañes solo vas viviendo.). Luego comparas esa esfera solipsista con la negación o la muerte o incluso el amor como experiencia subjetiva por antonomasia. Creo que era Fromm quién hablaba de ese intercambio mal llamado amor como " egoisme a deux". Uno bucea introspectivamente en sus propias corrientes hasta llegar hacia los otros.... en realidad todos llevamos dentro a nuestra especie,es nuestra memoria, algo asi como un ideario de colectividades cosido genéticamente a nuestra idea de mundo. El amor es una luz de cruce mutua, una encrucijada de caminos infinitos donde la brújula del sentido señala el norte del misterio. VIDA multiplicada por los porqués sin respuesta. Luego queda la angustia de perder, prima de buscar.La sorpresa de encontrar, el cigarro de después y mi desordenada habitación.Por cierto te recomiendo que vayas a Ceuta, es una ciudad encantadora, desde el monte Acho se ve el peñón de Gibraltar, Marruecos y una maravillosa panorámica de la coqueta ciudad autónoma, que incluso Homero cita en su Odisea. Pueblos fenicios, cartagineses, romanos, musulmanes han pasado por alli. Me encantan las ciudades en las que encuentro mucho más de lo que espero.

Saludos desde Albatera y mi pretensión sarcástica de intelectualidad clínicamente muerta.

1:25 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

El no de la vida.
Quería leerte… unos versos escucha,

Todo era azul delante de aquellos ojos y era
Verde hasta lo entrañable, dorado hasta lo muy lejos.
Porque el dolor hallaba su encarnación primera

Ojos nacientes: luces en una doble esfera.
Todo radiaba en torno como un solar de espejos.
Vivificar las cosas para la primavera
poder fue de unos ojos que nunca fueron viejos.

Se los devoraron ¿sabes? No soy feliz. No hay goce
como sentir aquella mirada inundadora.
Cuando se me alejaba me despedí del día.

La claridad brotaba de su directo roce,
pero los devoraron. Y están brotando ahora
penumbras como el pardo rubor de la agonía

Miguel Hernández

2:10 a. m.  
Blogger Ana Rubio said...

Me has dao, torruana,
me has dao...

7:18 p. m.  

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